Haremos un poquitín de historia, remontándonos a otro tiempo... Germinaba junio de 2006 y con él, veía la luz un medio escrito en formato papel, en escalas de grises, a quien bautizábamos
El Sol. Lanzábamos, así, una revista mensual con una temática inédita, distinta para aquel entonces. Con el correr del tiempo fue transformándose: dejaron de aparecer ciertos contenidos e impulsados por los lectores, resurgían otros; en especial, los de tenor social.
A un ritmo algo frenético,
El Sol impuso su sello en la sociedad local y regional, ampliándose en páginas y en coberturas con imágenes intercalando noticias de esas "que nadie antes buscaba captar" en los cuatro rincones de la Capital Nacional del Trigo. Allá por septiembre de 2008, en forma paralela a las ediciones impresas, se sumergió en el mundo cibernético de Internet. No sólo por aquí se leía y veía, sino en variados puntos del planeta.
Fue por marzo de 2009 cuando -por razones de diversa índole, dadas a conocer oportunamente- la dirección decidió suspender las ediciones del mensuario en formato papel, proyectándose a la actualidad en el segmento electrónico-comunicativo. Así las cosas, se ha adoptado al 1º de junio como "fecha del cumpleaños", uno más, el quinto de labor consecutiva.
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquel entonces. Dulce la mayoría, con algún que otro agregado de
saladita. Si tuviéramos que efectuar un arqueo general, un sinnúmero de satisfacciones inclinarían la balanza hacia su costado. Quizá por eso nos mantenemos vigentes. En menor grado, debemos reconocerlo, pero "vigentes".
¿Qué nos impulsa a elaborar aún El Sol, día tras día?, en forma principal, saciar nuestra sed de "hacer lo que nos gusta". En otras palabras, "cumplimentar un hobby". Somos independientes, con el pretexto de enrolarnos fuera de los cánones ortodoxos del periodismo. Intentamos hacer algo distinto, embanderándonos en
la buena onda. Si el lector desea noticias de último momento, policiales, políticas o deportivas, sabe bien que cuenta con medios colegas que informan al respecto, y muy bien por cierto. Aquí -ya se intuye de antemano- habrá de embeberse de otras temáticas, muy peculiares.
Tal como enunciamos líneas arriba, las transformaciones hicieron mella en
El Sol. Y continúan gestándose.
Renovarse es vivir, y en este aspecto, vivimos renovándonos, pese a nuestras limitaciones, propias de un medio pequeño, de concepción familiar.
Es bueno saber que ustedes están del otro lado de nuestras redacciones: el contador de visitas denuncia vuestro interés. Con la humildad que merecen, les devolvemos en protagonismo participativo su atención y su tiempo frente al portal. Para las lectoras, para los lectores, la primera de nuestras gratitudes.
En materia de agradecimientos, vayan sin transcribir nombres y apellidos de los amigos y allegados, dueños de férreas voces de impulso; y aquellos que -por un motivo u otro- nos alientan sin cesar. Y, por supuesto, de quienes solventan -e incentivan- económicamente nuestra tarea, junto a nuestro "pequeño menor en papel", llamado
Filomeno.
Gracias por recibirnos en sus casas, y por esbozar una sonrisa cuando se ven saludados, de manera sorpresiva, por nuestra "cámara viajera" -que en los últimos tiempos se ha tomado vacaciones... veremos qué sucede más adelante-. Gracias a Aldo Pandolfi, a doña Realidad y a don Lacalle, periódicos habitués de estos sitios. A los incondicionales
corresponsales que nos remiten fotitos y datos a nuestra casilla de correo electrónico, mensajitos de texto o en forma personal llegan a nuestra Redacción para tal fin. A quienes teclean y comentan nuestros posteos con el respeto debido. A tantas manos extendidas, a las muecas de alegría por esta página arrancada...
y gracias a quienes nos vapulean: por ellos nos superamos... al menos eso intentamos.
Ya en el epílogo de esta suerte de Editorial,
nos hacemos una pregunta: ¿qué resta por hacer?, todavía las ideas no se nos acabaron, por obra de Dios; las mismas giran en torno a las personas de la ciudad como reales protagonistas del medio. Empero, el correr del tiempo tendrá su última palabra. Ya lo pronunciamos una vez: la misma sociedad, en su conjunto, decidirá si
El Sol online debe continuar, o no...
Nos estamos viendo, buena gente; brindaremos esta noche por -y con- la legión de nobles lectores del papel primero y de los monitores luego,
de la cual estamos enamorados desde 2006; ¿se nota? ¡Parece mentira!, han transcurrido cinco años, y con otros pasos, seguimos cabalgando...